PROTEGEMOS EL AMBIENTE AÚN CON LAS ACTITUDES MÁS SIMPLES Y COTIDIANAS

¿Stooping? De recién casados, cuando vivíamos en Italia, toda nuestra casa estaba amueblada con objetos de segunda mano. Algunos habían llegado por manos amigas, otros por manos anónimas que los habían dejado depositados, con especial cuidado, a un costado de la calle. Algunos de nuestros paseos se veían interrumpidos por el encuentro afortunado con algunas sillas heridas, pero aún con vida, o una puerta que se convertía en repisas o algún electrodoméstico que volvía a la vida con un simple arreglo. ¡Qué práctica más saludable para el medio ambiente!

Ante una necesidad, lo mejor es arreglarnos con lo que tenemos o nos pueden prestar, luego recurrir a algo de segunda mano y sólo como última opción, comprar un objeto nuevo.

¿QUE ES ESTO DEL STOOPING?

Por aquel entonces no sabíamos del concepto de STOOPING, vocablo que ahora nos sirve para llamar a esas prácticas de ayuda on line, a través de las redes sociales: cuando ves algo que puede tener todavía una vida útil (mueble o electrodoméstico) pero por algún motivo no te lo quieres llevar, puedes hacerle una foto, enviarlo a una cuenta en Instagram y ellos harán de nexo para aquél que sí lo quiera. Ellos publicarán el lugar exacto y la hora en la que fue visto, para dar mejores instrucciones a los interesados.  

Literalmente el término  significa “agacharse”, pero también es el modo en que se llama a las escaleras que dan a la calle de algunos edificios de Nueva York, tan típicos de la ciudad.

Las “cuentas de stooping” ayudan a encontrar nuevos dueños y nuevos amores. Te puedes encariñar con ese sillón retapizado o esa mesita rebarnizada.

Además, el movimiento del stooping es divertido y solidario, te sorprende y te emociona ver tantas personas tratando de cerrar el círculo para que ese objeto no termine entre los desperdicios, aumentando aún más el problema de la basura.

El que aporta el dato puede ser la misma persona que pone el objeto en la calle, porque ya no lo usa, no le sirve o no sabe o no quiere arreglarlo. El lugar del abandono quizás fue un estacionamiento, una entrada amplia o los sitios más insólitos.  Los que llegan “al rescate” son las almas creativas y hacendosas que hacen milagros con sus manos. El intercambio es totalmente gratuito y se diferencia de otras prácticas de compra venta de muebles usados.

Un aporte más para luchar contra la obsolescencia programada – apresurada y artificial-  de nuestros objetos.

«Lo estoy por tirar, te sirve?»

El stooping es una buena estrategia para cuidar juntos el ambiente y usar bien los recursos. Comenzó en Nueva York, y ya tienen más de 400K seguidores, y luego siguió también en Toronto, cuya cuenta en Instagram tiene casi 35k seguidores.

Y esta tendencia también ha llegado a las ciudades más populosas de España como Madrid y Barcelona.

Con una simple búsqueda en Instagram también encontramos una cuenta de stooping en Milán, Italia.

 

¿Llegará el stooping hasta nuestras latitudes? En nuestras sociedades, no tan ricas como la norteamericana o las europeas, las costumbres se diferencian en cuanto a los gastos en muebles y decoración. Generalmente reciclamos las cosas que ya no utilizamos en el propio entorno familiar o de amistades. Pero no siempre es así.

Por lo pronto, ya existe una cuenta de stooping en Buenos Aires. Aplausos para ellos!

 

¿Conoces alguna cuenta en América Latina que haga stooping? Pásanos el dato en los comentarios y así ayudaremos a hacer crecer el «movimiento stooping».

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¿Cambio climático o emergencia climática?

 

 


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