Reducir, reciclar y reutilizar

La política ambiental de Suecia y sus enseñanzas

¿Qué nos enseña Suecia sobre la protección del medio ambiente?

Suecia es un país que muchas veces se utiliza de ejemplo: está por encima de la media en términos de educación, compromiso civil, equilibrio trabajo-vida, salud, bienestar subjetivo, ingresos y riqueza, empleo, vivienda y seguridad personal. Pero uno de sus mejores ejemplos es su política ambiental.

¿Cómo hacen los suecos para tener tan buenos números?

Si investigamos, vemos que el dinero es una herramienta importante para lograr un nivel de vida más cómodo. En Suecia, el ingreso promedio per cápita es de USD 53.442 por año. Este dato lo ubica entre los diez países con mayor renta per capita.

En términos de empleo, el 77% de las personas de 15 a 64 años en Suecia tienen un trabajo remunerado, más que la tasa de empleo promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)  que se sitúa en 68%.

En Suecia, solo el 1% de los empleados tiene un horario de trabajo muy largo, una de las tasas más bajas en el área de la OCDE, donde el promedio es del 11%. Si consideramos además que la buena educación y las buenas habilidades son requisitos importantes para encontrar un trabajo, lo confirmamos con las estadísticas: en Suecia, el 83% de los adultos entre las edades de 25 y 64 años han completado la educación secundaria superior, más que el promedio de la OCDE.

En cuanto a la calidad del sistema educativo, el estudiante promedio obtuvo 496 puntos en términos de habilidades en ciencias, lectura y matemáticas bajo el Programa de Evaluación de Estudiantes Internacionales (PISA) de la OCDE. Esta puntuación está por encima del promedio de la OCDE que es de 486 puntos. En Suecia, además, las niñas obtuvieron un promedio de 16 puntos más que los niños. La brecha es mucho más alta que el promedio de la OCDE de 2 puntos.

Si hablamos de salud, la esperanza de vida al nacer en Suecia es de 82 años, dos años más que el promedio de la OCDE.

¿Y en cuanto a la política ambiental sueca?

Quizás sea en este rubro donde Suecia obtiene las mejores notas.

A decir de los expertos, es uno de los pocos países que tiene un modelo válido para las políticas climáticas y ambientales.

Es el país que acogió la primera Conferencia Internacional sobre el Clima, en su capital, en 1972. El actual gobierno sueco, en el cargo desde octubre de 2014, y formado por una coalición de socialdemócratas y verdes, afirmó el liderazgo ambiental del país en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21)  dónde se firmó el Acuerdo de París .

Sobre la base del éxito de su política climática y medioambiental, Suecia quiere demostrar el progreso constante realizado en este campo. Y no sólo cuenta con alentar a sus socios, en particular los de la Unión Europea,  sino que también espera centrarse en cuestiones cruciales como la financiación de políticas climáticas o el uso de nuevas tecnologías. Además se declara defensora de los estados más pobres y vulnerables que tienen menos recursos para combatir el cambio climático.

Los logros de Suecia

Suecia se ha convertido en uno de los Estados europeos con el menor porcentaje de emisiones de gases de efecto invernadero, a pesar de ser uno de los países con el mayor consumo de energía per cápita. Aún así continúa estableciendo nuevos objetivos ambiciosos para las próximas décadas. Estos propósitos incluyen la abolición total de los combustibles fósiles para calefacción, así como el logro de la neutralidad de carbono y una mejora del 20% en la eficiencia energética para 2050.

Se espera alcanzar un 50 % de energía renovable en el suministro de energía.

Todos los buenos resultados se derivan de los esfuerzos realizados en gran medida por los ciudadanos que permiten que la economía sueca tenga un altísimo PIB per cápita, muestre una tasa de apertura económica del 90%, que es dos veces mayor que en Francia, y  mantenga un dinamismo industrial impulsado por empresas líderes como Volvo, IKEA o Electrolux y especializadas en productos de alta tecnología y en la economía verde.

Aunque el éxito sueco es posible en gran medida gracias a la importante intervención económica del Estado sueco,  inherente al modelo socialdemócrata, esto no significa que asfixie al sector privado. A este último no le falta una iniciativa para apoyar la lucha ecológica del país, como IKEA que mostró su voluntad de lograr la independencia energética para 2020 invirtiendo fuertemente en energía eólica y solar.

Los actores públicos y privados trabajan juntos para construir un modelo de ciudad sostenible, un tema crucial para poder conciliar la creciente urbanización con la ecología.

Gl’ecolo, la segunda ciudad más grande de Suecia, lanzó una línea de autobuses silenciosa y no contaminante, alimentada por energía eólica e hidroeléctrica utilizando tres autobuses eléctricos y siete híbridos Volvo Buses.

Con el mismo espíritu de cooperación, Estocolmo lanzó en agosto un proyecto de «ciudad inteligente», en el distrito Royal Seaport, que debería mostrar una marcada disminución en las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. El proyecto, cuyo objetivo es concebir un modelo urbano con cero impacto en el medio ambiente y fomentar la innovación y el empleo, se basa en nuevas tecnologías para implementar la gestión inteligente de residuos.

Pero sobretodo, encontramos en Suecia una gran responsabilidad ciudadana en el reciclaje de los residuos:

SUECIA RECICLA EN 99% DE SUS RESIDUOS. Menos del 1% de los residuos domésticos del país son enviados a vertederos.

¿Cómo lograron? Con educación ambiental y la concientización de todas las personas sobre el cuidado del medio ambiente y con el trabajo constante en  la separación de residuos. En modo complementario, son necesarios presupuestos transparentes para el uso del dinero público en pos de la protección ambiental.

Además de centrarse en no producir residuos,  las plantas incineradoras productoras de energía de Suecia queman casi tanta basura como el país recicla, importando residuos de Noruega, Irlanda, Italia y Reino Unido.

Suecia

Algunas políticas que impulsan el accionar de los ciudadanos:

  • Los suecos tienen un descuento de 10.000 coronas (alrededor de € 1000) cuando compran un automóvil ecológico. Es decir, un automóvil que consume menos gasolina o funciona con biocombustibles o gas natural.
  • La ciudad de Estocolmo introdujo un «impuesto de congestión», hace ya varios años, para evitar el hacinamiento del tráfico en el centro de la ciudad. Los automóviles que circulan entrando o saliendo del centro de la ciudad tienen que pagar 10, 15 o 20 coronas (aproximadamente 1, 1.5, 2 €), dependiendo de la hora del día. Cuanto mayor sea la concentración del tráfico, más pagarán.
  • Suecia produce toda su electricidad a partir de centrales hidroeléctricas, eólicas y  nucleares.
  • Desde el 2017 se aplica una reducción de impuestos sobre las tareas de reparaciones, para estimular el uso de artículos viejos o rotos. La reparación de bicicletas, electrodomésticos y calzado se estimula reduciendo el IVA de la mano de obra.

SUECIA: UNO DE LOS PAÍSES MÁS VERDES DEL MUNDO

Pero no todas son palabras de elogio. También están aquellos que dicen que el gobierno sueco oculta una parte de la verdad porque no tiene en cuenta sus importaciones en el cálculo de las emisiones de gases de invernadero.  El mensaje que se quiere transmitir es que el rápido crecimiento económico puede conciliarse con una reducción de las emisiones de carbono. Pero la realidad no es tan simple. Si queremos hablar en serio sobre la reducción de nuestra huella de carbono, también debemos tener en cuenta las importaciones de bienes y proponer medidas para reducir los impactos también en esta área.

Y para seguir con la polémica, pueden leer este libro:

Gente casi perfecta: El mito de la utopía escandinva

Gente casi perfecta: El mito de la utopía escandinava de [Michael Booth, Lucía Barahona]

Su versión en inglés:

The Almost Nearly Perfect People: Behind the Myth of the Scandinavian Utopia 

También pueden reírse un rato con las aventuras de un español en Estocolmo:

Mi síndrome de Estocolmo

Mi síndrome de Estocolmo: Aventuras y desventuras de un gaditano en Suecia de [Luis Paul Delgado de Mendoza]


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2 comentarios sobre “La política ambiental de Suecia y sus enseñanzas”

  1. Gracias por tus apreciaciones Leidy. Es deseable que, más rápido que lento, estas políticas sean tomadas como ejemplo por el resto de los países. No nos quedan muchas alternativas viables. La pandemia actual demuestra que muchas cosas deberán cambiar. Saludos.

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